¿Té Inglés?

Eduardo Molina, Sommelier de Té, nos cuenta el estrecho vínculo entre Inglaterra y el té, una historia de amor por esta bebida, la que incluso ha desatado guerras a través de la historia.

Aprovechando que estos Juegos Olímpicos se están celebrando en Londres, Inglaterra, una de las capitales mundiales del té creo que es apropiado hablar de cómo esta bebida ha influido en la cultura británica y aprovechar de derribar algunos mitos sobre la relación que existe entre esta bebida y la nación del Big Ben.

Una de las sorpresas más grandes que se llevan los “Tea Lovers” cuando les hablo del té es el saber que el té no viene de Inglaterra. Debido al gran posicionamiento que han tenido prestigiosas casas de té provenientes de este país, muchos han llegado a pensar que el té efectivamente proviene de la Isla de Gran Bretaña, hecho que es completamente FALSO.

El té es originario de China, y se tiene registros de su consumo desde el año 2757 A.C. aproximadamente, milenios antes de que el té siquiera llegara a Inglaterra por primera vez, en donde fue completamente desconocido hasta mediados del siglo XVII. Es más, ni siquiera fueron los mismos ingleses quienes introdujeron el té en occidente, sino que fueron los holandeses los que llevaron las hebras de té por primera vez a Europa.

Se habla de que fue Catalina de Braganza Infanta de Portugal quien contrajo matrimonio con el Rey Carlos II, quien llevó la moda del té a la corte inglesa. Dentro de su dote, además de un par de territorios en India y Marruecos, llevaba consigo algunos finos tés traídos directamente desde China. Fue así como esta bebida comenzó a hacerse popular, primero en los estratos sociales más altos, para luego comenzar a masificarse y convertirse en la bebida más popular de Inglaterra y todo el reino.

Desde entonces el té comenzó a tener un rol protagónico en la historia de Inglaterra, más que una simple bebida se convirtió en un símbolo de poder. Es increíble pensar que una bebida que inspira tanta paz y armonía haya, a lo largo de la historia, producido episodios sangrientos y despiadados. Por ejemplo, podemos hablar de la cruenta “Guerra del Opio”, que libró Inglaterra con China. Introduciendo el consumo y la adicción al opio en el país de la Gran Muralla, fue como Inglaterra pudo satisfacer su demanda interna de té y, ante las trabas puestas por el Imperio Chino, Inglaterra estuvo dispuesta a hacer todo por conseguir su tan preciado elíxir.

El impuesto al té fue un gran conflicto social en Inglaterra, llegando a alcanzar el 119%, lo que sin duda elevaba considerablemente los precios y generó todo un sistema de contrabando y mercado negro entorno al té, lo que origina un capítulo importante en la historia del blend (mezclas de té). Es en esta época en que el té se comienza a mezclar con otras hierbas y productos para hacerlo cundir más, incluso con las hebras ya utilizadas y secadas. Estas prácticas también costaron la vida de cientos de ingleses, que pagaban con decapitaciones y ahorcamientos públicos que servían de escarmiento a todo aquel que osara adulterar el tan preciado producto.

El mismo impuesto desató incluso guerras de independencia, como fue el caso de la colonia británica en América, hoy Estados Unidos, que comenzó su rebelión con el famoso episodio de la historia del “Boston Tea Party”, en el cual la bahía de Boston quedó infusionada completamente después de que los revolucionarios botaran directamente al agua los cargamentos de té de los británicos.

Esto es por mencionar sólo algunos de los tantos episodios de la historia en que el té ocupó un rol protagónico de opresión, muerte y libertad.

En la colonia inglesa de India fue en donde posteriormente se descubrió que también existía té y esto solucionó gran parte de los problemas que tenían los ingleses, aunque cabe destacar que fue un escocés y no un inglés quien finalmente descubrió los arbustos de té en la región de Assam, otro punto menos para los ingleses en este afán por lograr la hegemonía del té.

Sin duda, Inglaterra ha desarrollado una tradición y un fanatismo por esta bebida que los ha llevado a ocupar este sitial en el mundo del té, se habla de que aproximadamente el 60% de la población británica consume té todos los días, lo que si bien los ubica bastante alto en la lista de países consumidores de té, no los pone a la cabeza, es más, en la región son los irlandeses los mayores consumidores de esta bebida, ¿curioso, no?.

Entonces si fueron los chinos los que descubrieron el té, los holandeses lo llevaron a Europa, una portuguesa se los presentó, un escocés descubrió el té en la India, y los irlandeses les ganan en consumo, entonces ¿por qué es que relacionamos tanto a los ingleses con el té?

Lo que sí les puedo decir es que la clásica y famosa “Hora del Té” es una invención inglesa, fue a Anna Duquesa de Bedford a quien se le ocurrió esta brillante idea. A comienzos del siglo XVIII la espera entre el almuerzo y la cena se le hizo interminable y pensó en crear este momento para disfrutar de un snack, pasteles y sándwiches acompañados por té.

Para terminar, sólo dos acotaciones, después de leer esto les parecerá lógico saber que el clásico English Breakfast no es más que una mezcla de Assam (India), Ceylón (Sri Lanka) y una tercera variedad que suele cambiar, originalmente era Keemun (China), pero en la mayoría de los blends de hoy en día se utiliza Kenya, debido al alto costo de la variedad china. Y para ser honesto, sí hay té en Inglaterra. Existe Tregothnan, una plantación ubicada al sur del país que lamentablemente no produce grandes cantidades y es básicamente una plantación experimental.

Como pueden ver, el té de inglés no tiene mucho, pero sin duda este país ha jugado un papel primordial en la historia más reciente de esta bebida y en su difusión en el mundo occidental.