La trazabilidad en el origen del problema de la carne de caballo

Las autoridades europeas se esfuerzan en conocer el origen del fraude de la carne de caballo en diferentes preparados cárnicos.

Primero fue el estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) que ponía en alerta de la existencia de restos de ADN de caballo en dos marcas de hamburguesas envasadas que se venden en supermercados. Este estudio venía precedido por otro que se hizo en Irlanda. Después han venido más controles en países como Francia o Inglaterra, e incluso se ha descubierto que la existencia de carne de caballo llega más allá que en las hamburguesas.

En este artículo de El País se deja, al final del mismo, una lista de todos los países europeos donde se han encontrado partidas de alimentos donde el etiquetado no reflejaba la existencia de carne de caballo. Pero es que el problema no es tanto el etiquetado en sí mismo si no que hay un problema de trazabilidad y tal vez sea cierto lo que indican los productores y ninguno de ellos, en última instancia, sabían de la existencia de la carne de caballo.

Este problema de trazabilidad es donde reside el verdadero el problema. Y es donde las autoridades deberían investigar, para saber en qué punto de la cadena de producción se mezclaron carnes de diferente origen animal. Pero, ¿qué es la trazabilidad?

Básicamente, la trazabilidad es un sistema de control de los alimentos que une una serie de procedimientos ya preestablecidos por la normativa que permiten conocer a través del código del producto el origen del mismo, así como todos los diferentes procesos que ha seguido. Y todo para controlar exactamente todas las medidas de seguridad en materia alimentaria.

Por ejemplo, una hamburguesa que te comes en un local. Las autoridades podrían saber si ha existido algún tipo de contaminación y donde porque se puede conocer desde el ganado de la granja, hasta donde se hizo la matanza, el tiempo que estuvo, cuándo fue picada y donde. Los métodos de elaboración y conservación, etc.

Lo que en este caso de la carne de caballo parece evidenciar es que en algún momento del camino, de esa trazabilidad, existió un fraude hacia el consumidor con el fin último de conseguir un abaratamiento del producto. La cuestión es saber quien lo hizo exactamente, si algún intermediario o si por el contrario la industria final. Pero hasta ahora solo se acusan los unos a los otros, los proveedores, los intermediarios, la industria alimentaria, todos acusándose los unos a los otros del fraude.

Ah, a todo esto, y a lo mejor os preguntáis por qué la carne de caballo se utiliza para abaratar el producto final. Muy sencillo, parece ser que alimentar y criar un caballo es considerablemente más barato que criar vacas y por lo tanto su carne es más barata. Así que las dudas están servidas sobre el origen de esta carne.

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