El peso ideal del deportista: buscando el peso ideal

Características y peculiridades del peso de los deportistas.

En la anterior entrada os hablamos de las diferencias de peso que se encuentran entre unos deportistas y otros, todo dependiento de qué deporte realicen. Hoy vamos un poco más allá para hablaros de forma más detenida sobre las características que se buscan a la hora de encontrar el peso ideal de un deportista.

Los atletas en general (salvo notables excepciones) tienen en su composición corporal menor cantidad de grasa, y mayor de proteínas (musculares). En cualquier caso lo indicado no es más que una generalización y tendríamos que diferenciar en principio dos grandes grupos de deportistas, en cuanto a su composición corporal se refiere:

Grupo I.- con una gran cantidad de masa muscular absoluta, propio de lanzadores, levantadores de peso, etc.
Grupo II.- con menor masa muscular absoluta, y como ejemplo de este grupo, los corredores.

En principio cabría pensar que cuanta mayor musculación, mejor será el rendimiento físico, lo cual no es totalmente cierto, pues por ejemplo en un corredor de fondo una gran musculación no es más que un exceso de peso que transportar durante la carrera. La musculación excesiva no es necesaria cuando el ejercicio es poco intenso pero continuado, y además el exceso de musculación además de un lastre supone un mayor consumo energético aun cuando solo se necesite mantener el tono muscular.

Por ello, cada deporte requiere su punto óptimo de musculación y en los lugares adecuados. Existen fórmulas y coeficientes específicos para cada deporte y constitución que permiten determinar el óptimo porcentaje de grasa y músculo, si bien no es bueno obsesionarse con este tipo de metas, sino más bien atender a aquel peso en el que el deportista se encuentra a si mismo en plena forma física.

A la hora de buscar el peso ideal del deportista se tienen en cuenta una serie de recomendaciones, controles y pautas. Y es muy recomendable seguirlas, a groso modo podríamos decir que son:

  • En primer lugar se hace un repaso de las necesidades específicas del deportista, teniendo en cuenta que partimos de una alimentación normal de un individuo sano y que por consiguiente serían válidas las recomendaciones que correspondan a su edad y sexo. No obstante, obviamente el gasto energético está aumentado y en consonancia deberá estarlo el consumo energético y en base a él, la de aquellas sustancias (como ciertas vitaminas) que se establezcan sobre el mismo. En este sentido también se valora el aporte proteico, como más elevado que en la población normal.
  • Se estudian los diferentes tipos de fibras musculares, en base a los sustratos energéticos que emplean como mayor asiduidad. De igual forma se estudian las diferentes fases del ejercicio, estableciendo el sustrato energético principalmente consumido en cada fase. Este estudio resulta fundamental a la hora de saber que tipo de sustrato será consumido mayoritariamente en cada tipo de deporte.
  • Se aborda la sobrecarga de carbohidratos como prototipo de dieta para propiciar el máximo rendimiento del deportista. Se establece tanto con una previa cetogénica (baja en carbohidratos), como sin ella, basándose por tanto meramente en el consumo de carbohidratos complejos entre 3 y 5 días antes de la competición y un ejercicio moderado durante ese periodo.
  • Es fundamental que el deportista esté en todo momento perfectamente hidratado, en este sentido se aboga por la ingesta simplemente de agua, salvo en los casos en que la práctica deportiva sea muy larga en tiempo y extenuante, para lo cual estarían indicadas las bebidas isotónicas.
  • Se establecen algunas consideraciones relativas a diferencias por sexo y edad en cuanto a la alimentación del deportista, así como sobre el peso ideal para algunas prácticas deportivas.

En definitiva debemos tener claro que si eres deportista tienes que atender a unas variables muy claras: la edad, tu peso inicial, el tipo de deporte y el ritmo, frecuencia, etc. Todo se tiene en cuenta y todo establece un peso ideal que se debería alcanzar. Es por ello que algunos deportistas de elite necesitan tener más masa corporal que otros y viceversa.

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